Los diálogos en literatura
Una imagen vale más que mil palabras… ¿Mil palabras? Son quizá demasiadas para contar lo que una imagen es capaz de mostrarnos. De hecho, nos es más comprensible si nos explican la imagen con palabras en un pie de foto, porque, por buena que sea la imagen, es difícil que nos informe más que lo que nos pueden decir mil palabras.
Las palabras, enlazadas en frases y éstas en párrafos, son de una elasticidad sorprendente. Tanto, que, a partir de una imagen, cualquier escritor puede elaborar un texto con cien mil palabras, e incluso más, considerando la imagen, de esta manera, como un mero punto de partida.
No obstante, no se puede negar el poder de sugestión de la imagen, sobre todo si se compara con un texto demasiado explícito. Esto no quiere decir que la comunicación escrita no pueda sugerir al lector, además de mil imágenes, otros tantos sentimientos y, además, pensamientos. En esto consiste aprender a ser escritor, en expresarse con claridad, en comunicar al lector un mundo de sensaciones que ni una sola imagen puede igualar, dado que una fotografía puede sugerirnos belleza, afectación, asco o amor, pero “nunca” en diferentes tiempos.


